Gracias a la Ley de la segunda oportunidad esta vallisoletana pudo volver a empezar de nuevo tras pasar por una situación financiera límite derivada de la reducción de sus ingresos. A raíz de la misma tuvo que endeudarse para poder hacer frente a muchos pagos y poder seguir adelante a nivel profesional y personal. Cuando su situación llegó a ser insostenible tomó la decisión de acogerse a la Ley de la segunda oportunidad y tras dos años de negociaciones con sus acreedores y procedimiento judicial, consiguió que un juez la exonerase de todas sus deudas.

Esta sentencia supone un paso importante que acredita que esta ley es un mecanismo eficaz para aquellas personas físicas y empresarios con una situación económica y financiera que les impide afrontar sus deudas. Cada vez más personas solicitan acogerse a esta ley y cada vez son más las sentencias que exoneran a las mismas de sus deudas.

Hay que saber que no todo el mundo puede acogerse a la misma, es preciso demostrar que se han liquidado todos los bienes o el patrimonio personal y que no se puede hacer frente a las exigencias de los acreedores. Es decir, no se puede tener ni dinero ni activos ya que de lo contrario la persona se vería obligada a pagar su deuda.

El reclamante tampoco puede haber cometido delitos económicos y tampoco haber rechazado en los últimos cuatro años anteriores a la declaración de concurso una oferta de empleo adecuada a su capacidad.

Gracias a esta ley son miles las personas  que han podido romper la cadena que les ataba a sus deudas, comenzar de nuevo y recuperar su libertad económica.